Una investigación del Instituto Karolinska revela que la exposición prolongada a la contaminación se asocia con un 20% a 30% mayor riesgo de desarrollar ELA en pacientes con enfermedades de las neuronas motoras.
Un estudio realizado por el Instituto Karolinska y publicado en la revista JAMA Neurology revela que la exposición prolongada a la contaminación del aire está relacionada con un aumento del riesgo de desarrollar esclerosis lateral amiotrófica (ELA) entre un 20 % y un 30 % en personas que ya tienen enfermedades de las neuronas motoras. La investigación analizó datos de 1,463 pacientes en Suecia y encontró que aquellos que vivieron en áreas con mayores niveles de contaminación sufrieron un deterioro motor y pulmonar más acelerado después del diagnóstico.
Enfermedades de las neuronas motoras
Las enfermedades de las neuronas motoras son condiciones neurológicas graves en las que las células responsables del control del movimiento voluntario se degradan hasta dejar de funcionar. Esto provoca atrofia muscular y parálisis. La ELA es el tipo más común de estas enfermedades, representando entre el 85 % y el 90 % de los casos. Aunque las causas de estas patologÃas son en gran parte desconocidas, los cientÃficos creen que los factores ambientales juegan un papel importante en su desarrollo.
Investigaciones previas
Estudios anteriores ya habÃan establecido una conexión entre la mala calidad del aire y la inflamación, asà como el estrés oxidativo en el sistema nervioso. El análisis más reciente incluyó datos de 1,463 personas en Suecia que habÃan sido diagnosticadas recientemente con algún tipo de enfermedad de las neuronas motoras. Los historiales de estos pacientes se compararon con los datos de 1,768 pacientes hermanos y más de 7,000 controles emparejados de la población general.
Niveles de contaminación analizados
Los investigadores examinaron los niveles de partÃculas contaminantes en suspensión (PM) de tres tamaños: menores de 2.5 micras, de entre 2.5 y 10 micras, y de más de 10 micras, asà como el dióxido de nitrógeno en los hogares de los participantes hasta 10 años antes de su diagnóstico. Los resultados mostraron que los valores medios anuales de estos contaminantes estaban ligeramente por encima de las directrices de la Organización Mundial de la Salud, aunque los valores máximos eran considerablemente más bajos que en paÃses con peores Ãndices de contaminación.
Riesgos asociados a la contaminación
Los autores del estudio han encontrado que la exposición prolongada a la contaminación del aire, incluso a niveles relativamente bajos como los que se encuentran comúnmente en los hogares de Suecia, está asociada con un riesgo entre un 20 % y un 30 % mayor de desarrollar ELA. Además, aquellos que vivieron en áreas con niveles más altos de contaminación atmosférica experimentaron un deterioro motor y pulmonar más rápido después del diagnóstico en comparación con quienes estuvieron menos expuestos.
Los pacientes que habÃan residido en ambientes con peor calidad del aire también mostraron un riesgo más elevado de muerte y eran más propensos a necesitar tratamientos con respiradores más invasivos. âNuestros resultados indican que la contaminación atmosférica puede influir no solo en la aparición de la enfermedad, sino también en la rapidez con la que progresaâ, afirma Caroline Ingre, una de las autoras del estudio.
Importancia de la calidad del aire
Los investigadores han observado el mismo patrón en todos los pacientes con enfermedades de las neuronas motoras. âPodemos observar una clara asociación entre la mala calidad del aire y las enfermedades neurodegenerativas. Teniendo en cuenta que los niveles de contaminación atmosférica en Suecia son más bajos que en muchos otros paÃses, nuestro estudio subraya la importancia de mejorar la calidad del aireâ, señala Jing Wu, coautora del estudio.
Es importante mencionar que este estudio es observacional, lo que significa que no se puede establecer una relación causal directa entre la contaminación del aire y el desarrollo de la ELA.











