Los militares israelíes dicen que la operación comenzará “pronto” y el gobierno afirma que proporcionará tiendas de campaña a la población local antes de reubicarlos “para su protección”. Casi toda la población en Gaza ha sido desplazada, y muchos se han visto obligados a mudarse varias veces.
Hasta la tarde del domingo, la policía israelí informó que 38 manifestantes habían sido arrestados en todo el país por alterar el orden público.
La mayor organización sindical de Israel, la Histadrut, no se unió a la protesta, aunque alentó a los empleadores a permitir que los trabajadores participaran. Sin embargo, muchas empresas de tecnología, bufetes de abogados, instituciones académicas y empresas del sector privado anunciaron su participación y apoyo, junto a ciudadanos que declararon que tomarían el día libre o se abstendrían de realizar transacciones comerciales.
El presidente israelí Isaac Herzog expresó su apoyo a las familias de los rehenes, durante una visita a la concentración central en la Plaza de los Rehenes en Tel Aviv. “Todo el pueblo de Israel está ansioso, preocupado y quiere que los rehenes regresen a casa. No hay un solo israelí, hombre o mujer, que no los quiera de vuelta”, dijo Herzog.
No obstante, miembros del Gobierno de Israel criticaron el día de protestas.
Itamar Ben Gvir, el ministro de seguridad nacional, de ultraderecha, calificó la protesta como una “maniobra política cínica a costa de los rehenes”, vinculándola al movimiento de protesta antigubernamental de larga data.
El Foro de Familias de Rehenes y Desaparecidos, que representa a la mayoría de los rehenes que permanecen en Gaza, respondió: “Pueden seguir escondiéndose detrás de giros y cálculos políticos, pero no pueden escapar de la responsabilidad”.
El Foro anunció planes para instalar un campamento de protesta en la frontera con Gaza llamado “Punto de Control 50”, en representación de los 50 rehenes, para continuar presionando al gobierno para asegurar su liberación.